
a veces te deja gusto a fondue
a veces a chop suey
y a veces a pizza y fernet
también te deja las pilas cargadas
y muchísimo sueño a la mañana siguiente

a veces te deja gusto a fondue
a veces a chop suey
y a veces a pizza y fernet
también te deja las pilas cargadas
y muchísimo sueño a la mañana siguiente
La escena es más o menos la misma y se repite un par de veces a la semana. Abre la puerta, se para en seco, levanta la cabeza unos milímetros, dilata la nariz y pregunta – ¿sos vos? – Viene rapidísimo, hunde la cara en mi cuello, inspira profundo y dice – sí, sos vos- y recién ahí me saluda. El gesto no me molesta para nada porque creo que él, como yo, es un olfateador.
Los olfateadores andamos por el mundo con aire soberbio porque llevamos la nariz ligeramente levantada, a veces cerramos los ojos por unos segundos mientras movemos la cabeza despacito hacia uno u otro lado mientras cazamos olores. Por momentos las aletas de la nariz se nos abren mucho, por momentos nos quedan casi cerradas y muchas veces tiemblan como alas de mariposas. Sabemos perfectamente que en los días húmedos y fríos los aromas flotan suavemente, te envuelven, persisten y que, en los calurosos y secos, te impactan y caen a plomo. Reconocemos las estaciones por los olores y no por la época del año en que estamos y distinguimos la crema con azúcar de la que no tiene sin probarlas.
Los olfateadores somos como los perros, olisqueamos absolutamente todo y a absolutamente todo le encontramos su olor, inclusive a las piedras y a las enfermedades; adivinamos texturas y colores a partir de aromas y nos vamos para atrás y para adelante en el tiempo amarrados a nuestra memoria olfativa.
Los olfateadores por lo general saludamos a los demás con un abrazo y no porque seamos demasiado afectuosos, lo hacemos para poder olerlos a pleno, olerles el pelo, la piel del cuello y la cara, los hombros, para descubrirles la esencia por debajo del perfume que usan y ahí sí, si nos gusta lo que olemos, poder apretar un poco más el abrazo. Durante el sexo nos excita terriblemente el olor del otro y lo olfateamos como animales, con la nariz y la boca entreabierta; respiramos entrecortadamente porque vamos sorbiendo su olor despacito hasta el punto en que olor y sabor nariz y boca se confunden, su fusionan, y ya no importa.
Y yo creo que los olfateadores nos hicimos olfateadores porque descubrimos que el amor se huele en los ombligos y es el olor más rico del mundo.
oh dios! cada día más parecida a phoebe buffay y a polly… con un touch de bridget jones.
ah! y a myrna… myrna minkoff a full…
1- la falta de hidratos de carbono me convierte en una muy mala persona.
2- la falta de sexo también.
3- (consecuencia de 1 y/o 2) saqueo sin culpa la biblioteca de madre. el último: cuentos de hadas japoneses.
4- la manzana y el yogurth se digieren demasiado rápido.
5- si querés saber cómo se hace para tropezar dos veces con la misma piedra, escribime y te paso los detalles como para que hagas un master.
6- en acoyte y rivadavia comprás 2 kg de frutillas por $ 10.
7- 2kg de frutillas no son lo mismo que una tableta de chocolate.
8- una tableta de chocolate no es lo mismo que un buen polvo.
9- juntar dieta con SPM no es buena combinación.
10- los lunes son una mierda
le temo a los fantasmas y mucho más a los propios por eso no quiero saber nada con ellos (ni con los propios, ni con los ajenos, ni con los que simplemente son) saber que existen me eriza la piel, me paraliza, me enfría por dentro. paso la vida escapando de ellos, huyendo, corriendo desesperadamente sin mirar hacia atrás pero sintiendo el aliento helado en la nuca. corro como un caballo con anteojeras y veo sólo lo que tengo enfrente y lo tomo o lo dejo compulsivamente en un intento de no sentir que están detrás de mí. corro, corro en el laberinto de creta buscando el vellocino de oro, corro y me meto por callejones cada vez más estrechos e intrincados hasta que llego a uno sin salida y me doy cuenta de que el laberinto de creta está dentro de mí y no hay vellocino ni minotauro y empieza a sonar la música, y no queda más que darme vuelta y mirar directo a los ojos de la mantis y empezar a bailar con el peor fantasma. bailo lento y me castañean los dientes, el cuerpo no para de temblar, de miedo, de frío, de asco, de aceptación y también de amor. bailo y me veo reflejada en las miles de facetas del ojo opaco y el qué me quiere retumba hasta ensordecerme porque es el qué me quiere más terrible, el que me dirijo yo a mí. y no dejo de bailar con él, el peor fantasma, lo atravieso, lo hago casa y vivo en y con él. bailo y siento que estoy de parto pariéndome. bailo y pujo y las contracciones son tremendamente dolorosas pero también son dulces
y pujo,
pujo y me duele,
y tomo aire para gritar
y grito el pujo final que me echa al mundo
berreando chorros de luz
desnuda y con una piel nueva.
Cuando hacés cosas como esas:
Arrancás muy temprano por la mañana.
Armás un puesto de campaña al costado de la ruta.
Estás todo el día parado
Tenés mucho calor durante el día.
Preparás mucha comida y mucha bebida
Le das de comer y beber a muchísima gente
Reventás ampollas, vendás y envaselinás pies.
Hacés masajes en muchas piernas.
A algunos les das ánimo para que sigan.
A algunos les recomendás que no sigan (y la mayoría sigue y llega)
A algunos los acompañás hasta el puesto de la cruz roja
Cuando baja el sol empezás a tener frío
Cuando ya está todo oscuro desarmás el puesto de campaña.
Seguís en auto hasta la última posta
Tenés muchísimo frío, onda que no parás de tiritar.
Preparás cosas calientes para los que van llegando, para tus compañeros y para vos.
Te emocionás hasta las lágrimas cuando llega uno de los que pensaste que jamás iba a llegar.
Te das una vuelta por la basílica.
El cuerpo te duele como si hubieras peregrinado.
Volvés al puesto
Te emocionás hasta las lágrimas con el agradecimiento de todos a los que asististe
Esperás a que arranque el primer micro.
Sentís de verdad lo que es estar hecho percha.
Te subís al auto y te dormís con los ojos abiertos.
Y cuando llegás a tu casa a las tres y media de la madrugada habiendo salido a las seis y media de la mañana del día anterior…

Estás que reventás de satisfacción
hago om y bajo, bajo, bajo. no quiero el Holter again. bajo, bajo, bajo. bajo el atado y medio, bajo el litro y el litro y medio también. bajo lo que hace mal, bajo lo que me hace mal a mí. bajo, bajo, bajo y necesito más om. necesito urgente terapia pe, terapia pa, terapia pi, para que el corazón siga conteniéndose dentro del pecho. pero no hay más pe ni pa ni pi, no hay más, no más, el cementerio está lleno de muertos y el placard también. y el corazón quiere salirse… y el golpeteo en la garganta sigue, y el sentir que no va a volver a arrancar también. no quiero beta bloqueantes. y entonces trato pero miento, dormir, comer sin ganas a horario… trato pero miento, limpiar, despejar… trato pero miento… trato pero miento, ver aunque sea de reojo y alejar la arritmia, y no es suficiente, necesito terapia pe, terapia pa, terapia pi, y no hay más ni pe ni pa ni pi, y entonces aparecen los 38ºC y las ganas de llorar de pura fiebre, ni siquiera llorar de dolor ni de amor ni de pena, sólo llorar de fiebre y seguir esperando la sacudida que me acerque al eje… y mientras los amigos van yéndose… y todo se enrosca mal, no hay cielo ni tierra sólo queda el entre que quizá sea sólo aire. y hasta cuándo, hasta cuándo, cuánto más seguir sosteniendo esto, este puto fastidio existencial… cuánto más, cuándo…y necesito urgente salirme y fumarme un cigarrillo, un porro, necesito algo que me saque de acá urgente, algo que me transporte a otro nivel, una droga, una causa justa, un sueño, algo. y no quiero un cuidador, un protector, un amor, sólo quiero otro nivel, algo que me eleve un poco más, necesito otra perspectiva que ni siquiera sale del dolor o de la necesidad más absoluta. otro nivel, otra perspectiva… algo diferente, una buena sacudida. no funciono con la rutina, funciono a pura sacudida, a pura caída libre… necesito calzarme el paracaídas y saltar. ¿entendés? saltar a lo que venga, incluso a hacerme mierda contra el suelo. necesito saltar a lo que venga, no importa, necesito saltar, hacerme una con el viento y los pájaros y después… después es una carga pesadísima que después vemos. ahora necesito saltar, ser el viento, el aire, las tormentas, después no importa, después no ME importa… eso… aire, viento, aleteo, rayo, agua… después… después nadie va a robarme nada, después nadie va a quitarme el hálito de vida, después nadie va a sacarme de mi centro. ahora es ahora, después es quién sabe. yo soy ahora, otros son después.
otros.
yo.
y un punto aparte entre los dos.
era tal el embole que portaba esa cristiana un día de frío y lluvia que se clavó un conito de dulce de leche, se calzó su voz de hotline… y amansó fieras por teléfono el resto de la tarde.
a ver…
yo tenía tres amigos que venían a cenar a casa y pasaban por el filtro que es mi perro
y así, entre cena y cena, entre movidas de cola y gruñidos, lo que quedó claro fue que:
con vos no tengo idea de qué somos
con vos muchísimo menos
y con vos obviamente no somos nada
así que muchachos
en este sencillo y sentido acto
nos dejamos de joder con la recategorización
y damos por desierta la terna
colaciónese
archívese
será justicia
era tal el nivel de embole que portaba esa cristiana que volvió a su antiguo vicio del rat poker, se clavó dos conitos de dulce de leche, y fue casi feliz durante al menos una hora
“A veces un hombro es poca cosa. Cuando uno quiere consolar a alguien, tenderle la mano para ser de apoyo y dejar a un costado las palabras, que esa y tantas veces pecan de huecas, un hombro no es suficiente, ni tampoco los dos, ni los dos y el cuello, ni los dos, el cuello y la boca, y así, hasta el límite que se te ocurra.
Del mismo modo, a veces uno quisiera ser pañuelo. O bufanda. O botas de goma para ayudarte a cruzar sin miedo a los charcos. O cinturón para decirte en un abrazo no pienso dejarte y husmear el ombligo desde cerca.
Pero hay que aprender a no ser jamás cinturón, ni bota de goma ni bufanda ni pañuelo. Y a tener un solo hombro, aunque a los ojos luzca como poquita cosa. Sólo es cuestión de cerrarlos. Sin temores. Vas a ver cómo no deja de crecer.”
estaba acomodadito, casi camuflado (mirá dónde) entre fragmentos de un discurso amoroso y el libro de paz. no se acordaba si se lo habían dejado una mañana en el lugar de escritura que compartían o si se lo habían mandado (al igual que fragmentos, el libro de paz y tantísimos otros). si se acordó inmediatamente que en cuanto lo leyó murió de amor, porque a pesar de que se la pasaba escribiendo nunca nadie le había escrito nada hasta ese momento, y puteó infinitamente por las distancias… y así, con otra perspectiva, terminó de entender uno de los últimos mensajes:
dejaste huella…
cuando uno de mis amigos viene a casa mi perro le mueve la cola
cuando mi otro amigo viene a casa mi perro le mueve la cola también
cuando otro amigo más viene a casa mi perro le gruñe desde que llega hasta que se va
cuando con mi amigo que, cuando viene a casa mi perro le mueve la cola, aplico total sinceridad y seriedad, lo acepta
cuando con mi otro amigo que, cuando viene a casa mi perro le mueve la cola también, aplico total sinceridad y seriedad, tira la pelota fuera de la cancha y seguimos jugando
cuando con ese otro amigo más que, cuando viene a casa mi perro le gruñe desde que llega hasta que se va, aplico total sinceridad y seriedad, no dice ni sí ni no ni blanco ni negro y no me llama más
creo que va siendo tiempo de recategorizar a mis DOS amigos
tengo un amigo que cuando lo invito a cenar viene, trae todo y cocina cosas deliciosas
tengo otro amigo que cuando lo invito a cenar viene, trae ricos postres, levanta la mesa y lava los platos
tengo un amigo más que cuando lo invito a cenar viene y solamente hace eso, cenar
con mi amigo que cuando viene a cenar cocina cosas deliciosas comemos rico, tomamos rico y hablamos rico
con mi amigo que cuando viene a cenar trae ricos postres y lava los platos, comemos rico, tomamos rico y hablamos rico
con mi amigo que cuando viene a cenar solamente cena, comemos rico, tomamos rico y hablamos de su ombligo y zonas de influencia
con mi amigo el que cocina me divierto muchísimo, a pesar de todo
con mi amigo el que lava los platos me divierto muchísimo, a pesar de todo
con mi amigo el que cena y punto me aburro muchísimo, a pesar de todo
creo que va siendo tiempo de recategorizar a mis amigos.
viste como cuando sentís que en tu cuerpo habita un monstruo pequeñito que oprime el send mientras te susurra al oído que está todo bien?
bueno, nada.
eso.
hace un rato le comentaba a ella que la venerable edad de 44 tiene la ventaja de que casi nada te da vergüenza y casi todo te chupa un huevo

¿será la senilidad?
la ciudad está vacía
mi ombligo no es el centro del universo y tampoco pasan por él ni el ecuador ni el meridiano de greenwich
los huecos de nada pesan como la puta madre