Nací en Reconquista, medio asfixiada, y tuvieron que ponerme oxígeno ni bien salí de adentro de mi madre. Viví en Romang hasta los cinco años. Cuando era bebé una yarará se trepó por las patas de mi cuna y mi papá la mató a palazos. Mientras estuve en Romang el 90 % del tiempo lo pasé cazando sapos, descalza y en bombacha por elección propia. Me operaron de la nariz con anestesia local, onda que vi todo todo todo y fue bastante espeluznante. Después me mudé a Bs. As. y el peor trauma fueron los zapatos, la vestimenta y el departamento. Leí mi primer libro, Mujercitas, a los seis años, y nació mi hermano. Tuve hepatitis, varicela y una época de anginas a repetición. Fui abanderada en la primaria y gané un par de concursos con mis dibujos y composiciones. Lo más memorable de la secundaria fue que me salieron de golpe las tetas, 95. Me llevé matemática en cuarto año por 50 centésimos y la rendí con 9. Entré en veterinaria entre los primeros 10 y dejé en tercer año. Me cambié a psicología y después de dejar y retomar miles de veces me recibí. Me junte, me casé, me embaracé, parí, me volví a embarazar, volví a parir y me divorcié. Hice un pos grado en psicología sistémica. Tengo tres gatos, un perro y una rana. Vivo con mis hijas en una casa de 100 años en Villa Crespo que por afuera parece una casa tomada pero por adentro es muy linda y acogedora. En algún momento me hinché las pelotas y decidí vivir cómoda, así que deseché los tacos, el maquillaje y las lentes de contacto. Uso anteojos permanentemente, ojotas en verano y botas en invierno. Mi papá se murió hace poco. Me aburro fácil, soy curiosa, inconstante y movediza, también soy mal hablada, petisa y mi sentido del humor varía de casi inexistente a súper ácido. Me enojo rápido y se me pasa rápido. Para la mayoría de la gente soy un enigma y no sé por qué. Me gusta tejer, leer, escribir y hacer cosas con las manos. La gente que viene a comer a mi casa invariablemente come chop suey y spring rolls porque es lo único que sé cocinar. No sé manejar. Soy una “ex” copada, cero problemática. Cuando hago enojar a los demás les despierto instintos homicidas, pero cuando las cosas se calman, vuelven a darse cuenta de que soy adorable. Parezco simple, boluda, colgada y naif. No soy simple, ni boluda, ni colgada, ni naif. No me enamoro. Soy apasionada en todo lo que hago. Me gusta el chocolate, la cerveza, el fernet, el champagne y casi no como carne. Tengo una especie de incontinencia verbal y digo todo lo que tengo que decir aún en los momentos y lugares más inconvenientes. No soporto, pero no soporto en serio, el silencio del otro. Jamás plancho la ropa. Por el pelo me dicen Bellatrix Lestrange. Básicamente tengo buena leche. También tengo el iching al lado de mi cama, los ojos y la boca muy grandes, nariz chiquita y pecas muy tenues. No tengo facebook ni demasiada paciencia.
Bueno, nada.
Eso.
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