Sábado por la mañana.
Sol y yo haciendo las compras en el supermercado. Sol que quiere ayudar y lleva el carrito, con bastante pericia y sin molestar a nadie, mientras yo voy poniendo cosas adentro. Vamos bajando por una rampa, abajo un repositor espera para subir. Cuando llegamos casi al lado de él no tiene mejor ocurrencia que decirme, haciéndose el irónico
- A los chicos hay que llevarlos a jugar al parque, acá cerca está el Centenario, llevala ahí, no la traigas a jugar al supermercado.
Como no me gusta ponerme a discutir por pavadas y tampoco me gusta engancharme en la mala leche de los demás, la dejé pasar y solamente lo miré con mi mejor cara de orto.
Pero hete aquí que este señor la siguió, y señalándonos le dijo lo mismo a otro repositor que estaba a unos metros. Y claro, no me gusta engancharme con la mala leche de los demás, pero menos me gusta bancármela, así que me di vuelta y le contesté lo suficientemente alto como para que los que estaban alrededor voltearan para ver qué pasaba:
- No está jugando, está ayudando ¡TARADO! ( El “tarado” unos decibeles más fuertes que el resto de la frase)
Demás está decir que el tarado se calló la boca.
Sol, desorbitada me preguntó
– Mamá ¿por qué le gritaste tarado?
- Porque a los tarados, que dicen cosas de tarados y hacen cosas de tarados hay que hacerles saber que son tarados para que vean si pueden dejar de ser tarados. Este tarado dijo que vos estabas jugando, y vos no estás jugando ni molestando, estás ayudando sin joder a nadie.
La nena me miraba con, lo que creí era, cara de mi madre se desquició, y me acordé de mí en situaciones similares, no con mi mamá, sino con otras personas. Me acordé que esas veces sentí vergüenza ajena y mucha incomodidad, entonces, dispuesta a pedirle disculpas por el mal momento le pregunté
- ¿Te da vergüenza que tu mamá se pelee por ahí con gente que no conoce?
- No ¡me encanta!
Ese mismo día más tarde en casa.
Estaba esperando desde hacía dos días la confirmación de horario para la entrega de unas cosas que había comprado por internet. El tipo no me había llamado ni contestado mis mensajes, por lo que Sol venía escuchando mis puteadas hacia el tipo y toda su familia desde hacía exactamente dos días. Suena el teléfono, atiende Sol.
- Ah! Si Oscar, está mi mamá, ella justo, justo, estaba esperando su llamado.
Ergo, Solcito es una reina.
Sol la rockea!
sép, es una maza!
Estuviste leve te diré.
Ella, ella es lo más.
hla…he leido varios de tsu escritos..cuanta riqueza en ellos…pero sabes? no entiendo que es esto..ademas de un blog…como se integra uno a este grupo?
me responderias?
un placer leerte.
veramente!
Este emigrado te saluda (vivo en italia)
Ciao Ciao
Juan
Emma, calculo que si hubiera estado sola le mandaba un pelotudo a secas sin ninguna explicación, pero me moderé por Sol.
Juan, bienvenido y gracias. esto es solamente un blog, por ahí por los comentarios parece un grupo, pero no. seguí pasando cuando quieras.