Mitad del vaso

No puedo vivir conforme a ejemplos, ni voy a representar jamás un ejemplo para nadie, pero en cambio voy a darle forma a mi propia vida de acuerdo conmigo misma, eso sí lo voy a hacer, pase lo que pase. Lou Andreas Salome

El vampiro Octubre 25, 2006

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Empezó despertándose a media noche. Se quedaba dando vueltas en la cama, al principio un par de horas, después hasta que amanecía. Conciliaba el sueño un ratito y se despertaba de golpe. No había caso, hiciera lo que hiciera no podía dormir bien y a medida que pasaban los días el insomnio era cada vez peor, cada vez más largas las noches en vela, cada vez más abruptos los despertares, cada vez más enredadas las sábanas por tanta voltereta insomne. En realidad no era que no dormía nada, dormía un poquito, apenitas, y ni bien comenzaba a soñar sentía una mano gigante que agarraba su cuerpo y lo depositaba con los ojos abiertos en la oscuridad de la habitación. Intentó con pastillas, ahí sí, dormía diez horas de un tirón pero se levantaba con la sensación de haber estado toda la noche frente a la pantalla en blanco de un cine, se levantaba con un vacío absoluto. Trató de no darle tantas vueltas al asunto, pensando que era algo momentáneo que ya iba a pasar, como un resfrío de primavera que sólo necesita tiempo. Pero no, el tiempo sólo empeoraba todo, y no era tanto el cansancio que sentía, sino que la falta de sueños era lo que hacía mella. Sueños, sueños… Era inevitable, al primer indicio de un sueño se despertaba y se quedaba abrazando sus rodillas en medio de la penumbra, extrañando los días en que aunque sea tenía pesadillas y envidiando los ronquidos del cuerpo de al lado. Parecía que cuánto menos dormía uno, más plácidamente dormía el otro y eso se notaba más a la luz del día, uno, macilento, verde pálido, ojeroso, el otro, sonriente, rozagante. Y cada vez peor. Hasta que un día se cansó, dejó de intentar dormir, dejó de intentar soñar y se dedicó a vagar por la casa a oscuras. Sus noches se poblaron de figuras del sueño ajeno, como sombras chinescas proyectadas en las paredes. Pero a pesar de su firme decisión de no volver a dormir, en algún momento de su incesante deambular cerraba los ojos y dormía por segundos mientras seguía caminando y empezaba a soñar que no soñaba nada. Y otra vez el abrupto despertar, el malestar y los desayunos salpicados de no pude dormir yo dormí bárbaro. Se dijo que ya era suficiente, que no volvería a dormir ni a dormitar ni siquiera por un instante aunque muriera en el intento. Tomó jarras enteras de café y siguió vagando en la oscuridad, viendo como noche a noche las sombras chinescas del sueño ajeno se hacían cada vez más tenues, y como los desayunos se salpicaban de yo no dormí nada yo dormí muy poco, hasta que fueron dos los vagabundos nocturnos y la penumbra se iluminó cada vez menos con destellos de sueños y desayunaron un silencio insomne compartido.
La última noche los encontró esquivándose, mirándose sin verse y adivinándose el rostro desencajado de los sin sueños, hasta que tanto deambular errático y ciego hizo que se chocaran.
Una explosión de luz invadió la habitación mientras uno sentía la somnolencia que lo invadía con un cosquilleo tibio y el otro se volatilizaba liberando en cada voluta los sueños robados desde hacía meses.
Y arrebujándose en un sillón el insomne dormido los atrapó uno a uno, como si fueran mariposas, y los soñó uno a uno, como al principio de los tiempos.

 

El Santo contra Blogger Octubre 13, 2006

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San Expedito, vos que sos el santo de las causas justas y urgentes
San Expedito, vos que sos el santo de la red
San Expedito, acudo a vos en esta hora de aflicción
San Expedito, intercede por mí ante quién sea para que me devuelvan el blog.
Amén.
Oremos.

Aclaro: no te hago promesas porque después no las cumplo, te lo pido así, de onda.

update 17:54 hs: si en la barra de direcciones antepongo www, entro lo más bien. ¿será que el Santo me regaló un dominio??? Alguien quemessssplique porrrrrrrfavorrrrr

update 21:06: acabo de descubrir que el problema es en la máquina del trabajo. mierrrrda! esto es una conspiración empresarial para que deje de boludear y me ponga de una buena vez a laburar. cuántaesplotacióndiossss!

 

file not found Octubre 13, 2006

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Cartelito ignominioso que afecta mi autoestima
Cartelito mortal que asesina a mis musas
Cartelito castrador que pone coto a mi creatividad
Cartelito libertario que los libra de mi maravillosa literatura
Cartelito de mierda que aparece cada vez que quiero entrar al blog

¿qué pasa con blogger?

 

Recuerdos del futuro IV Octubre 5, 2006

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Se sentía como Robinson Crusoe. Estaba cansada, muy cansada después de tantos meses a la deriva, después de tanto luchar, después de haber nadado tanto tiempo contra la corriente. Si alguien le hubiese preguntado en ese momento cuál era su nombre, con seguridad hubiera contestado, my name is gladiator. Y se rió pensando lo absurdo y acertado de esa respuesta. Se sentó en el medio de los restos del naufragio con una cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra y sin cerrar los ojos, en la penumbra de la tarde que se iba, se perdió en si misma. Se acordó de esa mujer amiga de una amiga de una amiga, que cuando el marido le pegaba se abolillaba en el piso para no sentir las patadas, que era lo mismo que había hecho ella, se había hecho un bollito para no sentir, se había hecho un bollito y esperado a que terminara esa verborragia de amor odio lacerante sin sentido, o sí, con el sentido de destrozarle la piel y secarle adentro la sangre, y arrancarle, si fuera posible, el alma. La colilla le quemó los dedos, tomó un trago largo de cerveza directamente del pico, prendió otro cigarrillo y pensó que tanta soledad mal acompañada le había matado algo adentro, que aunque no había podido sacarle el alma se la había recubierto con algo. Le faltó el aire y se imaginó que la cubierta de su alma era un cascarón que la aprisionaba, se dijo que estaba medio en pedo y apuró el resto de la cerveza, estaba asquerosa, caliente. Se levantó y en la oscuridad fue a buscar otra, caminando a ciegas empinó la botella, sintió el líquido amargo y fresco que se deslizaba por su garganta y de nuevo le faltó el aire. Sin lugar a dudas estaba cada vez más borracha, o había fumado mucho, o las dos cosas, o a lo mejor en serio el cascarón de su alma la estaba asfixiando. No, no, la falta de aire era por el pucho y el cascarón del alma era por la borrachera, tenía que dejar de pensar esas estupideces que la asustaban. Quiso hacer fondo blanco para aletargar de una buena vez sus pensamientos pero la asfixia le impidió tragar y la botella se estrelló contra el piso. Salió corriendo con los pies ensangrentados, gateando, arrastrándose hasta el patio buscando aire y solamente encontró una lluvia feroz, y lloró pensando que se moría, y gritó un sollozo de bronca y alivio, y el amanecer la encontró con una piel nueva, berreando de felicidad como un recién nacido.