Julio 1, 2009

en nuestra casa siempre serás recordado como el “viejo loco”, porque sabelo pá, tu cambio de status no hace mella en nuestra falta selectiva de modales.
te amamos.
s a m

Junio 30, 2009

bueno, ya está, ayer se fue un gran hombre y en su honor prendimos sahumerios de sándalo, hicimos pastel de papas que era una de sus comidas favoritas… y lloramos como marranas

Junio 29, 2009

la cosa está en el punto en que cada vez que suena el teléfono se me estruja el corazón, en que el sentido de practicidad de mi madre nos pone los pelos de punta y en que el único que entiende mis curtite puto después de cada parte médico es (increíblemente) mi hermano.

dialoguitos

Junio 26, 2009

escuchados en la sala de espera de terapia intensiva

(flia1)
-lo que hace el tío es cualquiera
-y bueno… dejalo.
-pero no tiene nada que ver.
-pero escuchame, es tu abuela, es la madre de él. vos llorás, él se emborracha. cada uno lo siente como puede.

(flia 2)
-boluda, no puedo más. no como, duermo mal.
-es el stress. hacé como hice yo anoche. me clavé un caño, me pegó el bajón y me comí un paquete de bizcochitos y después me dormí toda la noche. hoy estoy joya.

Junio 24, 2009

se lo han dejado así de bonito
corazonfavaloro

pero no le quiere arrancar

Junio 19, 2009

> From: massin@com.ar
> To: mm@com.ar
> Subject: Parte del día uno
> Date: Thu, 18 Jun 2009 16:15:45 -0300
>
> Estamos como los padres que tienen un hijo…autista, ponele, que al mínimo
> atisbo de sonrisa social del chico se ponen felices. O sea, mi viejo está en
> estado crítico, con respirador, catéter en la yugular y lugares
> inimaginables, marcapasos, enchufado a muchos monitores, dormido, con un
> tajo que parte casi desde la base del cuello. Realmente un espectáculo
> macabro. Pero…estable a fuerza de medicación al mango. Y acá la palabrita
> mágica es estable, a la que se le suman orina normalmente, ritmo cardíaco
> propio y le bajamos la dosis de una de las drogas.
> En fin, esto es seguir esperando la evolución normal, que para mí es la onda
> que le ponga a esta cuestión de seguir viviendo. Yo por lo pronto en mis
> cinco minutos de visita le acaricié el cachito libre de piel que le queda en
> una mano, y le avisé por lo bajo que la operación ya pasó, que está bien,
> así se entera de que está vivo y se queda tranquilo.
> Eso es todo.
> Besos
>
> marcela

De: MM [mailto:mm@com.ar]
Enviado el: Jueves, 18 de Junio de 2009 17:33
Para: Marcela
Asunto: RE: Parte del día uno

me emocionó mucho tu correo… me encantó que le hables por lo bajo, que lo acaricies… me parece que en estos momentos, cualquiera sea el resultado, no hay mejor droga para el paciente y para su familia que el amor…

TQ

MM

Junio 9, 2009

hace un rato le comentaba a ella que la venerable edad de 44 tiene la ventaja de que casi nada te da vergüenza y casi todo te chupa un huevo
44
¿será la senilidad?

44

Junio 4, 2009

cumple

 PARA MI…

la última cena

Mayo 22, 2009

Eran gigantescos y voraces como Gargantúa y Pantagruel. Al principio iban previa invitación, después se les hizo costumbre con la confianza y aparecían de improviso. Se sentaban a la mesa, se reían, hablaban a los gritos y devoraban cuanto encontraban, hasta las flores del centro de mesa y las velas de los candelabros. Se limpiaban con la punta del mantel, pisoteaban las servilletas, abrían sus bocas voraces y se tiraban comida uno a otro para atajarla y ya borrachos, juntaban las miguitas de la mesa a los lengüetazos. Ella los miraba comer, contenta de que disfrutaran de todo lo que cocinaba para agasajarlos a pesar de que no le dejaran nada más que platos sucios cuando se iban. Platos sucios y hambre, porque era tal la voracidad que tenían que no podía comer nada de nada y cada vez que estiraba tímidamente la mano para servirse algo, se lo arrebataban sin más, en medio de risotadas. A veces aparecían con el hijito que quedaba tan hambriento como ella, porque a él también le quitaban la comida de las manos. Y así, con la panza vacía, el chico debía cargar por la vida con los dos gigantes repletos y borrachos hasta casi reventar, para dejarlos a buen resguardo.

Como ya era algo sabido esto de que dos pasaban hambre mientras dos se saciaban, los dos hambrientos empezaron a comer palabras, se sentaban en el piso en un rincón a salvo de los gritos y el revoleo de comida y hablaban. En realidad, con su costumbre de dar y alimentar sólo hablaba ella, le contaba cuentos en los que no había gigantes y los chicos podían volar, y veía cómo su pancita se llenaba en el preciso momento que los ojos emitían un brillo de entendimiento. Y en ese preciso momento, también ella se saciaba.

Con el tiempo se le fue haciendo cada vez más pesada la tarea de cocinar y atender a los gigantes, no por el trabajo en sí, sino porque la sensación de ultrajamiento y soledad que le dejaban era devastadora. Se sentía saqueada, usada. Era tal la voracidad que tenían dentro que ya ni siquiera perdían tiempo en un saludo, franqueaban la puerta y se abalanzaban como animales sobre la comida. Y así como llegaban se iban, dejándole solamente un tendal de platos sucios, y hambre, y la despensa cada vez más vacía, y a veces, el alma saciada de ojos brillosos.

Una noche de tormenta, mientras terminaba de lavar los platos de la última visita que databa de quince días atrás, escuchó un temblor a lo lejos y rogó que fueran truenos, pero el temblor estruendoso fue acercándose cada vez más y se dio cuenta de que eran los pasos voraces de sus queridos gigantes. Y agotada como estaba de tanto lavar decidió que ya era suficiente, decidió que no era importante llenar la mesa de comida, que bien podrían disfrutar todos de una linda charla junto al fuego sin más que pan y queso y alimentarse de palabras.

 Los gigantes, hambrientos, derribaron la puerta de una patada y se quedaron perplejos mirando el pedazo de pan y el queso en medio del ruido ensordecedor de sus tripas vacías. No entraron en razones a pesar de que ella y el chico les decían que las palabras saciaban más que la comida. Corrieron furiosos aullando, destrozando la casa a mordiscones. Y cuando no quedó más que morder, hundieron los dientes partidos en su propia carne, devorándose el uno al otro tratando de llenar sus solitarios huecos vacíos.

Y fue tal el espanto

que los ojos de ella y del chico brillaron de entendimiento.

Y fue tal el alivio

que salieron a volar en medio de la noche ya despejada .

Y cazaron estrellas fugaces con la boca

que los iluminaron por dentro.

believe or…

Mayo 15, 2009

15-05-09_0810

…burst

confesiones de otoño

Mayo 14, 2009

la ciudad está vacía

mi ombligo no es el centro del universo y tampoco pasan por él ni el ecuador ni el meridiano de greenwich

los huecos de nada pesan como la puta madre

Abril 30, 2009

¿viste como cuando te ponés a meditar seriamente acerca del beneficio terapéutico que te acarrearía el mandar a la recalcada concha de la lora a una familia entera y te resuena en el sistema límbico (más precisamente a nivel de la amígdala)  el tema “puto” de molotov?

bueno, nada

eso

¿?

Abril 22, 2009

muero de curiosidad por saber quién es el que llega hasta acá googleando mi nombre

habemus canis familiaris

Abril 13, 2009

belliana

betty se apareció el jueves con belliana (regalo de pascua) bajo un brazo y con dos platitos y una bolsa de alimento balanceado bajo el otro.  todo bien,  somos bicheras las tres y un animal más nos complace.  ya aprendió a hacer pis en un diario, no destroza nada,  se lleva bien con los gatos de la casa.  el único inconveniente es que no quiere quedarse sola y ladra…

y mi consultorio está en un entrepiso con lo cual se queda sola y ladra…

y era bancarse media sesión con aullidos de fondo…

o cortar por lo sano…

digamos que ahora belliana forma parte del equipo terapéutico.

y nadie se quejó

//

Marzo 27, 2009

abro los ojos, me muevo y algo en un universo paralelo empieza a moverse conmigo. me levanto y canto una canción aprendida en otra vida mientras me preparo un café, y canto, canto, canto, y la música viene desde ese otro universo. oscilo, me muevo despacito, bailo acompañada por sombras luminosas que siguen mis pasos. me meto bajo la ducha y sigo cantando y bailando suavecito mientras el agua me abraza y se funde conmigo en un eso que nunca fue. y salgo, doy vueltas, giro, me lleno de flores y me visto como para una fiesta

 

porque algo en un universo paralelo empezó a moverse conmigo

Marzo 19, 2009

¿viste como cuando el titanic está haciendo agua pero agua mal y la banda medio a los tumbos sigue tocando y  sabés que cuando deje de tocar  quedan todos como walt disney bien muertitos y congelados y que nadie pero nadie nadie nadie te dio bola cuando vos dijiste loco mirá que los botes no alcanzan y esto se va al carajo en cualquier momento así que yo construiré una balsa y me iré a naufragar y ustedes  jódanse y quédense como walt disney bien muertitos y congelados que cuando avisé no me escucharon y sépanlo  el que avisa no traiciona?

bueno, nada.

eso.

ya basta

Marzo 11, 2009

me ganó el spam

me cansé de deletear basura

ergo, adiós comments por un tiempo

igual para urgencias acá al lado está el mail

seguimos:

Marzo 9, 2009

  • sin un peso
  • esperando (padre) turno para el bypass
  • sin niñera (madre hace de)
  • sin llamados para trabajo nuevo

pero…

con título de especialista

 

una de cal

una de arena

 

y el universo se va equilibrando pasito a paso

andando

Marzo 2, 2009

onda

a pesar de todo tratamos de ponerle onda a la vida y arrancamos la semana estudiando a full para que el sábado aparezca el cartón que acredite que una es, entre muchas otras cosas, especialista en familia y pareja.

allá vamos…

Marzo 2, 2009

primerdia11…tercero y primero respectivamente 

para atrás y por el pasto

Febrero 25, 2009

enero terminó mal febrero arrancó peor y termina heavy. marzo pinta pésimo.  me queda la esperanza de que, si se concentró tanta de la mala al principio, para mitad las cosas se acomoden y fin de año sea un remanso. y en serio que está todo complicado, sino fijate, alrededor mío hay gente con el corazón roto literalmente (infarto de miocardio para ser más precisos), un padre (mío) que después de un cateterismo inútil está al borde del bypass y la semana que viene, en este honorable trabajo en el cuál me desempeño, ya van a deberme tres TRES TRES meses de sueldo; del aguinaldo, ése que todos cobraron en diciembre, mejor ni hablemos porque no he visto ni siquiera escrita en un papel la sigla SAC. y no te pienses que me quedo de brazos cruzados revolcándome en mi miseria, le pongo onda a la búsqueda laboral y la semana pasada consigo una entrevista, pero hete aquí que no querían ofrecerme trabajo, sino venderme un espacio en una página web. ergo, estoy para atrás y por el pasto. y en el medio de todo, porque hoy pintó la queja y necesito ejercerla, cosas lindas que no se concretan, cosas lindas que se freezan, pierdo a una niñera, consigo otra que renuncia antes de empezar y una tercera ni siquiera aparece para la entrevista.

hoy estoy así, prosaica y literal,

para atrás y por el pasto

pero andando

que no es poco.

frizz

 … y no hay anti frizz con qué darle

verdades de la vida

Febrero 16, 2009

cuando un tipo empieza a sustantivoadjetivarte con el linda, fija, te quiere partir en cuatro.

día del recontra orto…

… yo detrás de la pared, totalmente inútil…

…no puedo procesar el susto, la angustia, no puedo procesar NADA…

…se me tranca todo en la garganta, estoy vacía, solamente siento el nudo, solamente está el nudo con todo lo atascado, y escribir, claro, escribir como demente en cualquier lado. el nudo y escribir, que es la única forma de purificación que conozco…

…estoy  como esa vez, la del choque, de noche en un hospital. acompañada, y sin embargo terriblemente sola, con frío adentro, con el viento que me barre todo y me deja vacía…

…me voy a fumar afuera, no puedo más, se me parte el bocho.

Enero 28, 2009

es sabido que el que busca encuentra

buscaste

encontraste

¿de qué te sirvió?

get a life

be happy

que la cosa no es buscar y encontrar para seguir atrapado

cuento de la infancia

Enero 20, 2009

resulta que betty y el turco cansados de batallar cuarentypico de años con dientes, muelas, tornos y amalgamas, decidieron medio de un día para el otro levantar el consultorio y dedicarse a la vida contemplativa. regalaron algunas cosas, donaron otras y, cuando ya estaba todo casi desmantelado, encontraron en el fondo de un cajón un sobre lleno de cartas. eran cartas de un verano mandadas por su hija, entonces de diez años, que terminaban con algún cuento corto, como éste:

 

“Es un amanecer frío y gris, pequeñas gotas salpican las calles de Londres, desde una ventana una joven espera la llegada del día, y de su amor, pero no podrá ver ninguna de las dos cosas, pues un vil malandra la agarrará con una mano enguantada por el talle y con la otra apretará su cuello, hasta dejarla sin respiración. Su amante se enterará y no descansará hasta dar con el malandrín, pero el sicópata asesino acabará también con el heróico muchacho que tráta  de vengar la muerte de su amada.

 

Marcela.”

 

(yo creo que la nena tenía una sobredosis de E. A. Poe)

con uds…

Enero 15, 2009

renatarenata

y su exclusivo ph en villa crespo

casarenata

anita

Enero 8, 2009

Contaban las viejas que, cuando al Osvaldo lo mataron en un enfrentamiento, la Angelita lloró tanto sobre su uniforme azul que las lágrimas se le tiñeron, formaron un riacho azulino que inundó la sala mortuoria, viboreó en una alcantarilla a la vuelta de una esquina de Villa Crespo y se perdió en el Maldonado. Lágrimas, lágrimas imparables, lágrimas azules, lágrimas como cristales rotos. Lágrimas que sorbía de a ratos cuando los presentes empezaban a chapalear sobre su amargura. Y tanto fue lo que lloró y tantas las lágrimas que sorbió, que el exceso de sal le provocó una eclampsia y Anita fue parida ahí mismo, al lado del cajón de su padre recién muerto, pujada a puro sollozo. Bichita sietemesina, esmirriada, chillona y azul,  sobre un colchón de flores mustias, flotando sobre un riacho azulino, como un animal desamparado encima de un camalote en medio de la inundación.

Qué está azul por ser prematura, que está azul por el frío, qué está azul por la circular de cordón. La cosa es que Anita siguió azul hasta los tres meses, cuando descubrió que la mamadera era muchísima más dulce que la teta y, con un escupitajo fenomenal para un bebé, se deshizo para siempre del pezón amargo de Angelita. Y Angelita, recién destetada de su hija, viendo que no tenía ya qué hacer en este mundo, se encerró en su habitación a llorar al Osvaldo cómo correspondía.

Así fue como Anita terminó criada por sus abuelos, se hizo una una señorita de ley y los resarció día tras día de ese engendro lloroso, desquiciado, encerrado en la habitación del fondo. Y el único recuerdo de la infancia que tuvo de su madre fue una sucesión de sollozos que atronaban noche y día detrás de una puerta que escurría agua azul hacia la rejilla del patio.

Después de veinte años, de golpe el silencio envolvió a Anita y a los abuelos, el agua dejó de fluir por la acequia horadada en las baldosas y Angelita emergió de su claustro, amarilla, seca y arrugada como un limón exprimido, agarró a Anita de un brazo reclamando sus derechos maternales y se mudó junto con ella a un coqueto departamento en Recoleta para tratar de establecer un vínculo con veinte años de retraso. Y Anita entonces se fue volviendo azul de a poquito, como cuando nació, y también como cuando nació, se hizo bichita esmirriada y chillona, amargada por tener que deberle amor filial a una perfecta desconocida. Porque si de algo se encargaron muy bien los abuelos fue de inculcarle el sentido del deber. Y cargó con su deber atándose a Angelita al cuello con un monstruoso cordón umbilical, dejando surcos yermos a su paso hasta volverse una pasita seca y azulina.

El día que se casó sintió que el cordón que la unía a Angelita se aligeraba pero las vírgenes de la iglesia lloraron lágrimas azules inundando el altar mayor.  El día que parió sintió que el cordón se hacía hilito y casi desaparecía pero los bebés neonatos en la nursery se pusieron cianóticos y enloquecieron con sus berridos a las nurse, que desesperadas, les cambiaban las batitas empapadas de lágrimas cada cinco minutos. El día que se divorció no pasó nada, sólo hubo un reseco viento norte que resquebrajó las paredes y quemó los pastos inundando la ciudad con un humo espeso y pestilente, y un terrible tirón del cordón, ahora gordo y lustroso, le metió el deber filial hasta la médula, y Anita volvió a dejar surcos yermos a su paso arrastrando la silla de Angelita, que ya a esta altura tenía los ojos ciegos y los huesitos hechos cristal, secos de tanto haber llorado al Osvaldo.

La verdad es que la vida no era vida para Anita que sentía que su amargura y desesperación eran el ombligo del mundo cada vez que escuchaba el llamado lastimero

-Nena… nena… traeme

-Nena… nena… alcanzame

O cuando tenía que cambiarle los pañales

O directamente cuando tenía que levantarse cada mañana

Y con cien años de soledad a cuestas Angelita decidió un día que ya era suficiente, acomodó sus huesitos de cristal en la cama, llamó a Anita y decretó

-La vida es una mierda, hija, pero sin embargo te amé con locura.

Se le escapó una lagrimita chiquita y transparente y se murió a pura fuerza de voluntad.

Y Anita que pensó que llegado el momento, que ya era realidad, podría deshacerse del monstruoso cordón umbilical para empezar a volar,

sigue aferrada a él

arrastrándolo en medio de un charco de lágrimas azules.

r.i.p.

Diciembre 30, 2008

no da para balance, pero a pesar de todo lo malo, fuiste un buen año.

requiescat in pace 2008,  serás recordado con cariño

para siempre

Diciembre 18, 2008

Era feliz, feliz, feliz. Por primera vez en la vida sentía tanto amor por alguien. El era todo para ella y todo de ella, todo lo que había soñado desde chiquita y,  desde que vivían juntos le parecía que la vida era digna de ser vivida. Ya no tenía miedo de nada ni de nadie porque él la protegía. Sí, sí, él era todo para ella, todo de ella, era en lo primero que pensaba al despertarse y en lo último que pensaba al acostarse y hacía fuerza, mucha fuerza, para poder soñar con él así seguían estando juntos en ese tiempo blanco que es el dormir.  Trataba de anticiparse a sus pedidos y amaba servirlo, y se deshacía en ternura cada vez que él le agradecía algo. Le daba y le daba y le daba, le daba lo que quería, lo que pedía y lo que no quería y no pedía también, porque necesitaba mostrarle todo el amor que sentía de alguna manera y, la única manera que conocía era esa, dar y dar y dar. En lo único que no estaba dispuesta a ceder, por más que él se lo pidiera cada vez más seguido, era en tener un hijo. El sólo pensar en compartirlo con un crío o con cualquiera le provocaba un dolor físico intenso, él era todo de ella. Y las discusiones por un bebé se fueron sucediendo mes a mes, semana a semana, día a día, hasta que él cansado y atónito ante la negativa quiso lastimarla estúpidamente y le dijo que seguramente si hubiera seguido con Analía ya tendrían dos o tres chiquitos.

El mundo se le angostó y se suspendió el tiempo y el espacio cuando escuchó el nombre Analía, y la cabeza se le llenó de algodón blanco y cayó estrellándose contra el piso agarrándose el pecho, queriendo atajar los pedazos de su corazón roto. Se despertó en el hospital con un montón de cables que salían de su cuerpo y la ataban a diferentes monitores, y lloró de amor cuando vio que él dormitaba en una silla al lado de su cama. Y realmente no le importó la palabra infarto, ni la lista de cuidados, ni el montoncito de papeles con estudios y controles a realizar, lo único que le importó es que él seguía a su lado, cuidándola.

Volvieron a su casa y no tocaron más el tema del bebé, mucho menos el tema de Analía, pero ella no podía parar de pensar. En su obligado reposo pensaba y pensaba, pensaba en Analía. La odiaba. No la conocía más que de nombre y le inventó una cara, un cuerpo, una voz, la inventó hermosa y la odió más por eso. La odiaba cuando fantaseaba que ella lo había dejado a él y lo había hecho sufrir. La odiaba cuando fantaseaba que él la había dejado a ella y ella seguía enamorada de él. La odiaba cuando fantaseaba con ellos juntos en la cama. La odiaba, la odiaba y el odio amalgamaba los pedacitos de su corazón roto. La odiaba tanto tanto que salió a buscarla y pasaba el día deambulando mirando la cara de las mujeres que se cruzaba queriendo adivinar el rostro de Analía.

¿-Qué hacés todo el día afuera? – preguntó él

-Nada, nada, el doctor dijo que tengo que caminar, camino

Y ni bien el se iba al trabajo ella peregrinaba por toda la ciudad en busca de Analía. Un par de veces creyó reconocer la cara inventada y se acercó por detrás, desorbitada, preguntando en susurros

-¿Vos sos Analía, vos sos Analía?

Y ante la negativa se ponía a gritar desaforada

-¡¡¡¡Hija de puta hija de puta hija de putaaaaaaaaa!!!!

Y los días pasaban y Analía no aparecía y ella la odiaba con todo su corazón amalgamado de odio. Quería matarla, hacerla sufrir por hija de puta, destrozarla para que supiera que él era todo de ella. Quería torturarla por todo el tiempo que había estado con él, tiempo que le había robado por el sólo hecho de existir y haberlo conocido antes. Quería asesinarla con sus propias manos para que entendiera de una vez y para siempre que él era todo de ella.

La odiaba, la odiaba, la odiaba, y la muy hija de mil putas no aparecía por ningún lado, y ella se desesperaba y ya no tenía ganas de ir a caminar, ya no tenía energías para salir de su casa, solamente podía llorar y retorcerse las manos por horas. Encima él estaba cada vez menos tiempo, últimamente sólo para dormir, y ella sentía que cuánto más odiaba a Analía más lo amaba a él, y él se le estaba yendo y no podía retenerlo, y se retorcía las manos hasta hacérselas sangrar. Y en la cúspide de su desesperación, llorando a la noche sentada en la cama con las manos hinchadas de odio y amor, se dio cuenta de que había una única manera de desterrar a Analía y de demostrarle que él era todo de ella

Y feliz,  feliz,  feliz, como al principio

el amanecer la  encontró riendo

royendo un cuerpo entre carcajada y carcajada

feliz, feliz, feliz

con él todo de ella

con él definitivamente dentro de ella

de ahora en más

para siempre

no tengo modelo, ni un sendero marcado, ni un camino señalizado, pero a pesar de eso no estoy perdida, a lo sumo desorientada

cansada

cansada

cansada

catita

Diciembre 10, 2008

Catita no era Catita, era la Sra. del viejo comisario de la PFA dueño de la agencia de seguridad, pero muy a su pesar todo el mundo pensaba en ella como Catita. Era igual al personaje de Nini Marshall, mismo timbre de voz, misma forma de hablar y, por sobre todo, misma forma de caminar. Hacía revolear los volados de las minifaldas por sobre sus piernas cortitas y regordetas mientras taconeaba por toda la empresa. Era bastante mala, con la maldad de los simplones que ocupan cierta posición y gustaba referirse acerca de los hijos del viejo como los muchachos, con cierta condescendencia. Claro que los muchachos tenían dos o tres años más que ella y pasaban una mala época. ¡Pobres los muchachos! Tenían que soportar sus aires de primera dama para poder mantener el puestito recién obtenido al lado de papá. El más grande ostentaba como atuendo de gala un montgomery azul, más adecuado para un escolar que para un tipo de cuarenta y tantos años; el más chico siempre con las eternas botitas de gamuza suela crepe, la bufanda escocesa y los pantalones de sarga gris, también más propios de un escolar que de un tipo de cuarenta y tantos años. Mientras, Catita andaba a todo trapo con pilchitas del Once, mucho volado, mucho brillo, mucho dorado, mucho strass, mucho taquito charolado. Vamos, era la “seniora” del viejo dueño de la agencia de seguridad, no podía andar hecha una pordiosera. Y tenía que quedar bien claro que ella era una “seniora”, entonces, como tal, utilizaba las reuniones del personal para anunciar que “papucho” había cambiado el auto y para entregar los regalos de cumpleaños mensuales de las chicas, cajitas de bombones doradas plagadas de moñitos y puntillas.

A medida que Catita esparcía sus veleidades de princesa por la oficina los muchachos se desesperaban cada vez más viendo cómo su herencia enmagrecía en peluquerías, manicuras, gimnasio, masajistas y en mil intentos vanos por componer a semejante esperpento. Porque Catita aparte de mala era fea, con un flequillo amarillo huevo que caía plano y duro sobre su nariz ganchuda. Igual todo esto no le importaba al  viejo comisario de la PFA dueño de la agencia de seguridad, que a la hora de los balances ponía todo y lo que más pesaba era el buen sexo con una mujer treinta y cinco años menor, y el tener a alguien que lo cuidara cuando empezara a declinar definitivamente. Porque si de algo estaba seguro el viejo era de que los muchachos eran dos cuervos y de que Catita, dentro de su ignorancia, maldad y fealdad, si bien no lo quería, le estaba eternamente agradecida. Y el viejo tenía las cosas bastante claras pero se equivocó en un punto, los muchachos no eran dos cuervos, eran dos buitres. Y como buenos buitres podían esperar y esperar y esperar el momento preciso para saciarse de carroña.

Los muchachos en la espera fueron abonando y ganando terreno. Que papá usted ya trabajó mucho ¿por qué no se toma las mañanas y viene solamente por la tarde a la oficina?. Que papá usted sabe que el ambiente acá es muy feo con todas estas tilingas ¿por qué no le dice a Catita que se quede en su casa? Que papá cuando usted no está por las mañanas hay que hacer pagos y ocuparse de tantos trámites ¿por qué no nos firma un poder? Que papá usted sabe que estamos haciendo tremendo esfuerzo por sacar la empresa adelante ¿por qué no nos pone como miembros del directorio? Y así, poco a poco, papá cansado con sus ochenta y pico, delegó todo en los muchachos para pasar los años que le quedaban tranquilo con Catita.

Los muchachos ahora habían podido desterrar el montgomery azul, las botitas de gamuza suela crepe, los pantalones de sarga gris y la bufanda escocesa y vestían trajes de marca. Vacacionaban en Europa o en el Caribe. Vivían por fin en la añorada zona norte. Y tenían un grano feo, malo e ignorante en el culo que se llamaba Catita.

Porque Catita, eternamente agradecida, sentía por el viejo, cada vez más achacoso, algo parecido al amor y seguía viviendo con él. Esto, por  supuesto, no le impedía enmagrecer la herencia de los muchachos, que desvelados de hacer cuentas y ver cuánto menos tenían cada día, abonaron el terreno con más fuerza.

Que papá esta mujer los descuida. Que papá esta mujer no lo alimenta. Que papá esta mujer tiene todo sucio. Que papá esta mujer le roba. Que papá esta mujer lo engaña. Y papá arteroesclerótico, podrido, medio ciego y paralítico dio el visto bueno para que sacaran a Catita de su casa por la fuerza pública, pensando que tal vez así, por primera vez en la vida, los muchachos podían dejar de respetarlo para empezar a quererlo.

Y el viejo se sumió en las tinieblas perdiéndose en sí mismo, sentado solito sobre una silla de oficina a modo de silla de ruedas, olvidado, hasta que quedó sólo la cáscara y se apagó del todo. Pero una última imagen le iluminó la cara, Catita llorándolo en el panteón de la PFA y esos chicos, de los cuáles ya no recordaba el nombre, diciéndole a los muchachos :

- viejo, ya trabajaste bastante ¿por qué no te tomás las mañanas y venís a la oficina nada más que a la tarde?

Y el viejo, que ya no tenía nada claro, esta vez no se equivocó en absoluto.

de graduación…

Diciembre 5, 2008

graduada

estuvo la cosa…

y de medalla para Sol en ciencias sociales.

le decimos Lisa Simpson y ella chilla que no es “nerd”

pero sonríe con toda la boca,

la onda Lisa Simpson cala hondo en nuestra casa.

sábado con Sol

Noviembre 24, 2008

Sábado por la mañana.

Sol y yo haciendo las compras en el supermercado. Sol que quiere ayudar y lleva el carrito, con bastante pericia y sin molestar a nadie, mientras yo voy poniendo cosas adentro. Vamos bajando por una rampa, abajo un repositor espera para subir. Cuando llegamos casi al lado de él no tiene mejor ocurrencia que decirme, haciéndose el irónico

- A los chicos hay que llevarlos a jugar al parque, acá cerca está el Centenario, llevala ahí,  no la traigas a jugar al supermercado.

Como no me gusta ponerme a discutir por pavadas y tampoco me gusta engancharme en la mala leche de los demás, la dejé pasar y solamente lo miré con mi mejor cara de orto.

Pero hete aquí que este señor la siguió, y señalándonos le dijo lo mismo a otro repositor que estaba a unos metros. Y claro, no me gusta engancharme con la mala leche de los demás, pero menos me gusta bancármela, así que me di vuelta y le contesté lo suficientemente alto como para que los que estaban alrededor voltearan para ver qué pasaba:

- No está jugando, está ayudando ¡TARADO! ( El “tarado” unos decibeles más fuertes que el resto de la frase)

Demás está decir que el tarado se calló la boca.

Sol, desorbitada me preguntó

– Mamá ¿por qué le gritaste tarado?

- Porque a los tarados, que dicen cosas de tarados y hacen cosas de tarados hay que hacerles saber que son tarados para que vean si pueden dejar de ser tarados. Este tarado dijo que vos estabas jugando, y vos no estás jugando ni molestando, estás ayudando sin joder a nadie.

La nena me miraba con, lo que creí era, cara de mi madre se desquició, y  me acordé de mí en situaciones similares, no con mi mamá, sino con otras personas. Me acordé que esas veces sentí vergüenza ajena y mucha incomodidad, entonces, dispuesta a pedirle disculpas por el mal momento le pregunté

- ¿Te da vergüenza que tu mamá se pelee por ahí con gente que no conoce?

- No ¡me encanta!

 

Ese mismo día más tarde en casa.

Estaba esperando desde hacía dos días la confirmación de horario para la entrega de unas cosas que había comprado por internet. El tipo no me había llamado ni contestado mis mensajes, por lo que Sol venía escuchando mis puteadas hacia el tipo y toda su familia desde hacía exactamente dos días. Suena el teléfono, atiende Sol.

- Ah! Si Oscar, está mi mamá, ella justo, justo, estaba esperando su llamado.

 

Ergo, Solcito es una reina.

ayer…

Noviembre 24, 2008

tres años de remarla en este espacio.

gracias por la paciencia.

dear p

Noviembre 18, 2008

Febrero empezó medio pesado. A S tuvieron que operarla de un desprendimiento en la retina y tuvo que hacer reposo absoluto, pero absoluto, absoluto, no se podía levantar más que para ir al baño, el resto del tiempo tenía que estar acostada con los ojos tapados. Difícil la situación, más teniendo a la madre de noventa años semi postrada y al perro. Como sea, los que estaban alrededor se organizaron para ayudarla. E, por el trabajo mucho no podía hacer, pero empezó a sacar al perro todas las mañanas antes de ir a la oficina, a la tarde y a la noche antes de acostarse. Los demás amigos se turnaban para ir y hacerle compañía a S, cocinarle y estar por si necesitaban algo.

E estaba bastante mal, al límite, las cosas en su casa no daban para más y no podían dejar de dar vueltas alrededor de los reproches y el odio, enganchadísimos en eso, tratando de destruirse y sin dar un paso más que para pelear. Una situación que se perpetuaba y que no se solucionaba por más que los dos decían que no (se) aguantaban más. Suerte que llegaron febrero y las vacaciones. Un respiro, él se iba quince días con las nenas y E se quedaba sola en la casa. Nunca ansió tanto unas vacaciones como esas, aunque se quedara trabajando. Quince días para ella, para descansar de todo el agobio, de toda la mierda. No le importaba el calor, ni la oficina, ni tener que sacar al perro. Quería respirar lo suficiente durante esos quince días para poder tener aire el resto del año. Y se fueron, y se quedé sola, respirando.

Y la rutina era sacar al perro de S todas las mañanas, trabajar, volver, pasar por lo de S, justo frente a su casa, a tres metros de su puerta, charlar un rato e ir a encerrarse en su bunker.

Como pasa comúnmente en estos casos, la buena voluntad tiene fecha de vencimiento y pronto los que ayudaban a S empezaron a borrarse. Quedaron pocos. Y apareció P, el ex marido.

A E siempre le llamó la atención la relación que tenían, por ahí porque la situación en que ella misma estaba no le daba para pensar que pudiera tener buena relación con su futura ex pareja. Pero S y P tenían buena relación en serio. Los había visto juntos más de una vez. Si S tenía algún problema él la ayudaba, como ahora. Por lo general P iba de visita y se quedaba a dormir seguido. Eran amigos. Claro, se habían divorciado hacía más o menos veinte años, en el momento se había armado flor de despelote pero ahora estaban bien, se supone que el tiempo lima asperezas y pone un manto de piedad. Y bueno, S necesitaba que la cuidaran, así que P iba a ir a cuidarla.

E se acuerda de cuando lo conoció. Fue en una reunión en lo de S, un cumpleaños. Estaban todos, sus hijas, ellos dos, el hijo de ellos, los amigos del hijo, la madre de S. Lo vió y pensó -¿cómo se casó ella con un tipo como él?- No, mentira, lo primero que pensó fue -qué bueno está este señor-  después pensó eso del casamiento. Le llamó la atención lo lindo que era, el pelo rubio largo, la altura, los ojos, la onda, el color de la piel. Claro, si hubiera pensado algo de todo eso del hijo o de alguno de los amigos del hijo no hubiera sido raro, eran unos ocho o diez años más chicos que ella, en cambio él le llevaba más o menos veinte. Se acuerda que pensó también que era muy lindo para ser tan grande. Después lo volvió a ver otras veces, siempre muy formal la cosa, no era su amigo, no tenían ninguna relación, era el ex marido de su amiga y nada más.

Ahora iba a verlo de nuevo, venía a quedarse unos días en la casa de S.

P llegó una noche, le tocó el timbre para que le abriera la puerta del edificio porque había perdido la llave. S ya le había avisado. E bajó, le abrió. Estaba cambiado, sin barba. Dudó, pero los ojos eran inconfundibles. Hacía bastante que no lo veía, pero le produjo la misma impresión que la primera vez. Subieron. Chau, chau. Cero onda, tampoco tenían por qué tenerla. Al otro día, puntual, E tocó el timbre para que le dieran al perro para ir a pasearlo. Abrió P, dijo hola, le dio el perro, E volvió, se lo devolvió, chau y P cerró la puerta. Y ella quedó medio desconcertada. No era su amigo, pero qué sé yo, estaba acostumbrada a saludar con un beso a la gente con la que tenía cierta confianza y este tipo un poco más le daba la mano. Seco, cortante. Bueno, pensó, estará de malhumor por tener que levantarse temprano para entregar el perro.

No se acuerda si fue esa misma noche o la siguiente, pero repetieron el ritual del timbre y la llave. Era tardísimo, E estaba muerta de sueño y no podía dormirse porque tenía que abrirle. P llegó por fin, ella le abrió y como él no amagó a darle un beso en la mejilla se limitó a decirle hola y a subir en silencio. Creo que P se disculpó por haber llegado tan tarde y ella le mintió y le dijo, con su mejor cara de culo, molesta por lo del saludo, que no había problema. Después de todo no tenían la menor onda y estaba más que claro. Y tampoco le preocupaba mucho la falta de onda,  no eran amigos, se conocían porque era el ex de su amiga y si se relacionaban en ese momento era nada más que por compromiso o por las circunstancias.

E nunca supo si P se hizo una llave o qué, pero no tuvo que ir a abrirle más la puerta. Sí lo veía a la mañana y a la noche por el perro. Se acuerda de una de esas noches en que S la llamó para charlar un rato y para que le pusiera unas gotas en el oído a la madre. Entró y este señor ni cinco de bola, desapareció dentro de la casa y volvió a aparecer para abrirle cuando se fue. Ya le causaba cierta antipatía que fuera tan seco.

O sea, la relación P y E era hola y chau. Y E no sabía por qué le incomodaba tanto que así fuera. A lo mejor estaba sensible por estar sola, por estar asustada con su corazón que no aflojaba con la taquicardia y que cada tanto (cada vez más seguido) hacía una pausa para arrancar como loco de nuevo.

Otra de esas noches sonó el teléfono. Era P.

- ¿Vas a sacar al perro?

- Sí

- ¿A qué hora?

- A eso de las diez, como siempre.

-¿Puedo ir a tomar un café con vos?

- Eeeeeeeemmm sí.

- Bueno, después paso por tu casa.

 Oh Dios! Pensó – qué podrido de estar encerrado con dos mujeres inválidas debe estar este hombre para que yo sea una opción de café con la poca onda que tenemos-. Y se puso nerviosa. Y pensó también que era una estúpida por ponerse así.

Y fue, se quedaron en su casa, charlaron, tomaron café. Extrañamente E se sentía cómoda, y es raro porque con la gente que no conocía mucho no se sentía así, tenia que esforzarse por mantener una conversación y con él no, fluía. Y en el medio de no sé qué que E estaba diciendo acerca de S y la madre P le dijo, cortándola

– Pero yo no vine acá para hablar de eso

Y a ella, que cuando quería hacerse la boluda no había quién le ganara,  preguntó

- ¿Ah no? Y por qué viniste?

- Por vos

Y se taró, y el corazón le arrancó con más taquicardia que de costumbre. Y siguieron hablando como que él no había dicho lo que había dicho. Y en el medio P le decía que le gustaba, que le gustaba su boca, y ella, que no podía seguir haciéndose la boluda, le decía que no daba, que basta ya. Y él preguntó por qué no daba y ella no supo que decirle, y ahí sí se puso en boluda total y le largó una sarta de estupideces increíble. Que la ex era su amiga, que se conocían todos, qué sé yo lo que le dijo, y él  le refutaba todo. Claro, en ningún momento le dijo que no le gustaba, con lo que hubiera quedado más que obvio que realmente no daba. Porque le gustaba, mucho más de lo que había aceptado hasta ese momento. Y ya era más que tarde y  P se fue. Y en el momento en que cruzó la puerta y la cerró, E se arrepintió con  el alma de todo lo que había dicho.

Durmió poco y mal, con el corazón que le saltaba en el pecho. En un momento pensó que se moría por las palpitaciones.

Al otro día, como todas las mañanas, fue a sacar al perro. P le abrió la puerta, le dio un beso en la mejilla y le acarició la cintura. Todavía siente el calor de la mano. Como a hacerse la boluda no había quién le ganara, más después de haberlo rebotado mil veces la noche anterior, precisamente se hizo la boluda. Sacó al perro, se lo devolvió, lo saludó muy formalmente. P le dijo que se iba a su casa, que lo llamara.

Se fue sabiendo que no lo iba a llamar. Arrepintiéndose de antemano, pero convencida de que no daba, que basta ya. Y sin embargo, en lo más íntimo, rogaba que fuera él quién llamara alguna vez.

Esa misma noche P la llamó, hablaron más de una hora de cualquier cosa menos de ellos, hasta que él le preguntó cuando se iban a ver. E le contestó que no sabía, esquivándolo, aparte se iba a complicar porque ya volvían de las vacaciones su futuro ex y sus hijas. Bueno le dijo P (la  apuró), entonces nos vemos el sábado a la noche, paso por tu casa.

No puede explicar todo lo que le pasó por la cabeza, desde vamos, estamos grandes, ya sabemos como terminan estas cosas hasta no va a pasar nada porque ya dije y no quiero que pase nada. Dos días de mil sí pero no, mil no pero sí hasta que llegó el sábado.

A propósito y como para reafirmar que no iba a pasar nada de nada, que solamente íban a charlar como la vez anterior, estaba totalmente impresentable. Darito, su amigo, le había dicho que se pusiera no sé qué, que se maquillara, que se depilara, que se pusiera tacos. Ni loca, dijo E,  no voy a mostrar algo que no soy, aparte no quiero levantármelo y no va a pasar nada ¿me entendés?. Se puso un jardinero de jean cuatro talles más grande del que usaba arremangado por encima de los tobillos, una musculosa blanca y ojotas verdes, impresentable en serio. En lo único que le hizo caso a Daro fue en lo de la depilación.

Llegó P, charlaron, él dijo algo de su boca, no le hizo caso, cocinó; él dijo algo de lamer una gota de transpiración que bajaba por su cuello, no le hizo caso;  se  quemó bastante la tarta de quesos y albahaca (no sabía cocinar y ya P estaba advertido); siguieron charlando, comieron, siguieron charlando y así de golpe, tuvo la cara de P a dos centímetros de la suya.

Y ella, la que dijo mil veces que no, se acercó apenas y lo besó.

Y ella, la que dijo mil veces que no, lo llevó hasta su cama y lo siguió besando, lamiendo, abrazando.

Y ella, la que dijo mil veces que no, lo guió hasta el centro de su centro mil veces esa noche.

Y mil y una noches después

 la magia sigue fluyendo

en el camino del zen

Noviembre 13, 2008

(madre sacada, decididamente alterada) – ¡¡¡¿¿¿a vos te parece semejante quilombo???!!!

(hija de 8 años con tono de paz y amor) – tranquiiiiiila, tranquiiiiiiiiiila. respirá hooooondo…

cuando era chiquita

Noviembre 11, 2008

cuando era chiquita iba a la colonia de Ferro, cosa que odiaba con toda mi alma, te juro.  siempre fui de culo más bien pesado (lo sigo siendo) y detestaba la combi, el estar todo el día a rayo del sol, correr, trepar, las competencias, la coca caliente en la cantimplora de plástico, todo, todo.  y la pileta, otra tortura. no sabía nadar así que me mandaron de una a la pileta chica, y ahí meta patalear agarrada del borde, inflar los cachetes con aire y largarlo despacito debajo del agua, etc etc etc. como sea, aprendí, aunque siempre me hice la gila porque si se daban cuenta de que sabía me pasaban a la pileta honda, la de los trampolines,  y me daba pánico. así que me quedé para siempre en la pile chica yendo y viniendo cerca del borde sabiendo que hacía pie. todo bien, hasta que un verano, free, no colonia, tres meses a la casa de Ñata en Reconquista, que debo decir, para mí era la gloria. claro, imaginate, Ñata toda para mí dándome todos los gustos, dos pianos que no sabía tocar pero que aporreaba cuando se me ocurría, olvidarme de los zapatos, tener la pelopincho en el jardín y la biblioteca del piso al techo. pero Ñata que sabía de la pesadez de mi culo al tercer día me cerró de un saque lo que estaba leyendo (creo que Las Tumbas) alegando que no eran cosas para chicos, me cazó del brazo, me llevó al Tenis (el club que quedaba a dos o tres cuadras) y me anotó en la pileta. -¿¿y para qué si acá en tu casa hay una?? -no te hagás la tonta que la pelopincho casi que no es una pileta. al otro día pasó a buscarme Silvina, una amiga que iba al club todos los días, y allá fuimos, yo, obvio, con mi mejor cara de orto. cuando salimos del vestuario ¡horror de los horrores! había dos piletas, una para los bebés y otra que en la parte más bajita tenía más o menos 2 mts de profundidad. ni muerta me metía en la de los chiquitos con todo el pueblo, bueh! no todo, pero sí Guille ¡qué lindo era Guille!, mirando. y en la otra… dios! que cagazo ¿entendés? yo ya sabía nadar, pero necesitaba la seguridad del borde y de hacer pie y ahí, nada. y Silvina desde el medio del agua que me llamaba, y Guille que miraba y yo… cerré fuerte los ojos y me tiré y pensé que si me ahogaba no importaba porque ya no iba a darme cuenta de la vergüenza que estaba pasando por haberme ahogado. la cosa es que tragué un poco de agua pero no me ahogué. me quedé en un rincón de la pileta más que embolada mientras todos a mi alrededor parecían estar de lo más divertidos, y fue tal el embole que me fui soltando de a poquito y alejándome también de a poquito del borde. y sí, nadé, y me di cuenta de que era igual que nadar en un lugar en el que hacía pie pero sin hacer pie, pero no importaba hacer pie porque sabía nadar y de hecho, lo estaba haciendo.

y qué querés que te diga? no está Ñata, no estoy en Reconquista, no hay pileta honda, no está Guille viendo, pero es igual de difícil e igual, supongo, de fácil.

 

mirame,

estoy cerrando fuerte los ojos.

el buda de mi casa

Noviembre 5, 2008

buda

El Buda de mi casa vive en el palier

Antes vivía en una vidriera, estaba cubierto de polvo y era de un blanco anodino.

Lo rescaté, lo pinté, le pusimos plantitas, monedas debajo de una pierna y un cuenco con gemas y caracoles

Sol dice que atrae el chi,  Abril dice que aleja el sha.

Le acariciamos la panza antes de salir

Sol le pide por el dictado ” que ya me lo tomaron, pero hoy me dan la nota, y preparate para el viernes que hay prueba de inglés”

Abril le pide “que Totó se termine de enamorar de mí”

Yo le pido también, pero cosas mucho más pavotas.

volar

Noviembre 3, 2008

Durante el embarazo su madre había sentido que se movía más de la cuenta, no eran pataditas, eran bailes y vueltas carnero suaves que le daban la sensación de tener miles de mariposas volando dentro de la panza.  Será un bebé inquieto, pensó. Pero no, no fue un bebé inquieto, fue plácida, muy plácida. Era tal la placidez que tenía que de vez en cuando parecía levitar casi imperceptiblemente por sobre su cuna.

Cuando fue un poco más grande sus padres siempre se asombraban al ver los juguetes de los estantes más altos en el piso, o, acomodados de distinta manera en esos mismos estantes, los más altos, a los que solamente llegaban los adultos parados en una silla, o también cuando la veían entrar comiendo algún caqui, de esos que estaban en las ramas de arriba de todo en el árbol del jardín. Era raro, muy raro, que una criatura de dos años pudiera alcanzar esas cosas, pero obviamente debería tener algún método para lograrlo porque lo hacía, incluso cuando su madre quería agarrar algo y buscaba un banquito para llegar, cuando se daba vuelta ahí estaba, y ella al lado, sonriendo con los ojos. En realidad eran muchas las cosas que causaban asombro a sus padres: los dibujos en las paredes, que hablara perfectamente y nunca en media lengua, su entendimiento total con los animales, los sueños que contaba, las historias que inventaba, pero pensaban que eso era algo que pasaba siempre con el primer hijo. Se dieron cuenta de su error el día que la encontraron leyendo su primer libro sentada a diez centímetros del suelo. Oh dios! Flotaba sin importarle nada más que lo que leía ¿qué iban a hacer? ¿contar lo que pasaba y que la trataran como a un fenómeno de circo? O peor aún ¿qué se la llevaran para estudiarla despiadadamente? No, no, no podían permitir nada de eso. Empezaron a llenarle los bolsillos de piedritas y a ponerle suelas de metal pesado en los zapatos para impedir que volara cuando estaba fuera de la casa;  cuando estaba adentro era más fácil, la dejaban flotar libremente y, si salía al jardín, le ataban un piecito al limonero para evitar que el viento se la llevara.

Fue creciendo así,  atada de a ratos, hasta que harta de tanta limitación a su vuelo, empezó a sacarse los zapatos, a tirar las piedras a soltarse el pie. Y voló libre por sobre los techos, de noche y de día, sin que nada le importara, y se encontró con otros como ella y volaron juntos como una bandada de pájaros sin alas y sin límites, felices, despreocupados. Tan despreocupados y felices eran que se creyeron inmortales y volaron una y otra vez rozando con los dedos los bordes de los huracanes y haciendo saltar chispas de los botones al enfocar los relámpagos. Se volvieron temerarios y se sumergieron de cabeza en un tornado que los escupió a miles de kilómetros a la redonda, estampándolos contra el piso, quebrándolos, rompiéndolos.

Fue tal el miedo frente a su propia mortalidad que no quiso volver a volar, pero no pudo, porque como en el cuento del escorpión, estaba en su naturaleza. Pero el miedo es una fuerza poderosa, entonces enfocó sus vuelos buscando una piedra a la que amarrarse. Encontró una, hermosa, pulida, iridiscente, pesada, y sin pensarlo dos veces se la ató al cuello y salió a la vida aferrada a la piedra y al piso. Y fue casi tan feliz como cuando volaba desenfrenadamente, mirando ahora cada grano de arena, observando a las hormigas, arrastrando la piedra que la anclaba al suelo.

Sin embargo se sentaba cada amanecer sobre su piedra y miraba a los pájaros, se sentaba cada noche sobre su piedra y miraba a los murciélagos. Y se le escapaban suspiros de falta hasta quedarse sin aire.  Y entre el amanecer y la noche caminaba fuertemente anclada al piso arrastrando su piedra, mirando la tierra y  los yuyos, los escarabajos y los ciempiés.

Con el comienzo de una primavera supo que ya no le bastaban la arena, las hormigas, la tierra, los yuyos, los escarabajos y los ciempiés. Y suspiró su falta y su pena y se elevó dos centímetros y las hormigas, los escarabajos y los ciempiés pacientemente mordisquearon cada una de las fibras de la soga que la unía a la piedra.

Y la arena, la tierra y los yuyos le cosquillearon los pies y se rió saltando con cada carcajada hasta que tomó vuelo

Y todavía anda entre el cielo y la tierra

volando o caminando libremente

cuando puede

y cuando quiere.

la tía marce

Noviembre 3, 2008

según Sofi, 4 años

Octubre 30, 2008

resulta que yo venía notando que en la cuenta del banco había un poco más de dinero del que calculaba. pensé que se me había pasado por alto clikquear en “pagar” alguna cuenta (pago todo por internet), revisé los vencimientos y no, estaba todo pagado. me fijé entonces en todos los movimientos de la cuenta y ahí estaba EL, un depósito, hermoso, refulgente, precioso. un depósito que no me correspondía, pero que de todas formas me habían hecho. y así, como al pasar para no levantar la perdiz, empecé a averiguar cómo pudo haber llegado ese dinero hasta mí, si tenía que devolverlo o me sería descontado de alguna manera. y estaba todo más que bien, te juro, era un error que, si nadie (yo) decía nada, se iba a repetir porque en vez de tomar datos de una base nueva, se habían tomado de una vieja. me puse contenta, mucho, especulé con ese extra de ahora en más… y no pude, te juro, no pude y fui, hablé, firmé los papeles de actualización de la actualización y cagué, nunca más el extra de ahora en más.

demás está decir que todo aquel que se enteró de ésto me tildó, mínimamente, de pelotuda (me incluyo).

y te juro, no dejo de pensar en el hombre de las ratas (googleen che! o después paso un extracto del caso de freud)

Octubre 30, 2008

a veces pienso en que debería poner un poco de orden en este lugar, abrir una página para los cotidianos, abrir otra para los textos más elaborados y los cuentos, pero teniendo en cuenta el tiempo (y el mal humor) que me llevó etiquetar todos los posts, mejor lo dejo así, después de todo afuera de acá no soy muy distinta a adentro de acá.

Octubre 20, 2008

viste cuando te despertás temprano muy temprano antes de que suene el despertador porque el sol te está dando de pleno en la cara y te das vuelta y te encontrás con una espalda dormida y le empezás a contar las pecas con la punta del índice una por una y tenés la certeza irreductible de que por más temprano que sea vas a llegar tarde a todos lados y no te importa?

bueno, nada

eso

Octubre 9, 2008

buenos días su señoría
mantantirulirulá!!
vine a estampar mi firma
mantantirulirulá!!
vuelvo el 10 de diciembre
mantantirulirulá!!

y si vos te pensás que te vas a encontrar con algo remotamente similar a las cortes que aparecen en la tele, olvídalo. los hospitales públicos son más lujosos, posta

oh dios!

estos chicos que copypastean se multiplican

apareció una más que copió en su página el mismo texto

se ve que este texto oscurito llama la atención de estos chicos, también oscuritos.

también a ella le escribí y le pedí lo mismo que al primero.

voy a esperar la respuesta antes de hacer la denuncia.

Eduard, el primero, me escribió y pidió disculpas. todo bien Eduard.

y así, sin quererlo, entre plagio y plagio, creo que estoy convirtiéndome en un ícono de la cultura emo.

plagio II – fin de la historia

Septiembre 26, 2008

sí denuncié a quien me robó este texto

sí me dieron bola con la denuncia:
Hola:

Si crees que tu trabajo protegido por copyright se ha copiado y publicado en xxxxx.com de forma que constituya una infracción de los derechos de autor, remítele a nuestro Agente de Copyright la siguiente información: (i) una firma electrónica o física de la persona autorizada para actuar en nombre del propietario del interés del copyright; (ii) una descripción del trabajo con copyright cuya infracción se ha reclamado; (iii) una descripción del lugar donde está ubicado el material cuya infracción se reclama en el sitio Web; (iv) tu dirección, número de teléfono y dirección de correo electrónico; (v) una declaración por escrito en la que afirmes tener la seguridad de buena fe de que el uso en litigio no ha sido autorizado por el propietario del copyright, su agente o la ley; (vi) una declaración tuya, realizada bajo pena de perjurio, donde afirmes que la información anterior de tu notificación es precisa y que eres el propietario del copyright o estás autorizado a actuar en nombre de éste.

Gracias,
xxxxx.com

sí me comuniqué con la persona que plagió:

Hola E, soy Marce, la autora del texto que incluiste en tu página.
Por un lado me siento halagada de que hayas elegido uno de mis cuentos, por otro me siento bastante enojada porque no citaste la fuente.
Te pido que por favor cites que la autora soy yo y pongas un link al blog, o, si no estas de acuerdo con esta propuesta, elimines el texto de tu página. Mis textos están protegidos contra plagio y registrados en propiedad intelectual.
Cualquier cosa, más allá de esto, podés escribirme y todo bien.
Gracias.

no me contestó, pero borró el texto.

no sigo adelante con la denuncia

fin de la historia.

gente, protéjanse. lo que escribimos será bueno o malo, lindo o feo, interesante o no, pero lo escribimos nosotros poniendo en juego imaginación, creatividad, sentimientos y/o partes de nuestras vidas (según el estilo de cada blog) y eso es lo que hace que cada texto sea más propio que cualquier cosa que podamos llegar a tener o a adquirir.

plagio

Septiembre 25, 2008

che, me plagiaron.

no sé si tomarlo como un tributo o como un vil choreo.

de todos modos, a vos te digo, chiquito de bogotá depresivo, wannabe de punk, te escraché con quién corresponde.

reencuentro

Septiembre 23, 2008

Hacía un tiempo ya que tenía esa sensación de incomodidad permanente, como cuando a uno le parece que perdió o se está olvidando de algo y no sabe qué. Era un estado de inquietud que la acompañaba incluso cuando dormía y teñía sus sueños de pérdidas y olvidos. Revisaba la cartera, repasaba los pasos antes de salir de su casa, se fijaba en los placares y cajones pero todo estaba completo, no faltaba nada, no había perdido nada ni se estaba olvidando de nada pero sin embargo la inquietud la perseguía. Pensó entonces que quizá no era algo material y palpable eso que creía haber perdido u olvidado, que tal vez fueran recuerdos y que a lo mejor la incidencia del alzheimer en su familia la estaba alcanzando, pero buceaba en su pasado remoto y reciente y ahí estaba todo, no había huecos ni lagunas. Aparentemente estaba todo pero la sensación de la falta de algo persistía y le hacía doler la cabeza. A veces la migraña era tan fuerte que no soportaba las luces y sólo se aliviaba metiendo la cabeza debajo del chorro frío de la canilla.
Sintió cómo la inquietud se desbocaba haciéndole pulsar las sienes y antes de que la cabeza le estallara salió corriendo hacia el baño para mojársela. Después de un buen rato con el agua pegándole en la nuca la juntó entre sus manos y se mojó la cara una y otra vez para terminar de despejar el desasosiego. Se incorporó para secarse y se topó con el espejo, miró y miró, miró fijo. Prendió la luz porque creyó que la semioscuridad le estaba jugando una mala pasada, pero aún con el baño totalmente iluminado el espejo le devolvía un reflejo muy tenue de sí misma. Todo se reflejaba con nitidez, las cerámicas, los toallones, la mampara, la mancha de humedad del techo, todo menos ella que aparecía desdibujada, transparente, como un fantasma. Corrió a buscar otro espejo y el resultado fue el mismo. Salió a la calle a mirarse en las vidrieras a la luz del sol pero en todos lados veía una copia traslúcida de sí misma. Eso era lo que causaba su inquietud, su sensación de olvidarse o perder algo, se estaba diluyendo, fundiéndose con el mundo, perdiendo su reflejo como un vampiro.
Preguntaba dando mil rodeos si la veían y todos contestaban que sí, que se le veía bien, que ese estilo de ropa le quedaba bárbaro, que ese corte de pelo le sentaba, que su nueva forma de vida evidentemente era correcta, que se la veía bien. Nadie entendía lo que ella en realidad preguntaba, no preguntaba por la ropa, por el pelo, por su forma de vida, preguntaba por ella, porque cada día que pasaba perdía más el reflejo, se perdía más a sí misma.
En un loco intento por no perderse del todo empezó a dejar recuerdos de sí para poder acordarse de quién había sido una vez que el reflejo se hubiera perdido definitivamente. Pintó las paredes de blanco y naranja, plantó flores en el jardín, colgó cuadros y objetos recolectados en sus viajes. Puso afuera todo aquello que la simbolizaba por dentro y cuánto más afuera ponía menos reflejo tenía, hasta que lo único que le devolvió el espejo fue el reflejo de sus ojos. Ya estaba, el último amarre iba a empezar a diluirse y ella se habría perdido a sí misma para siempre, y pensó que a lo mejor eso era el equivalente a morirse y que a lo mejor no era tan malo, después de todo los demás la veían bien ¿o no?
Así fue como empezó a vivir sin reflejarse, como un vampiro, como un animal salvaje encerrado, recordando de vez en cuando al acariciar las paredes naranjas y blancas cómo había sido vivir y poder mirarse en un espejo. El recuerdo le arrancaba saudade y suspiros y también lágrimas chiquitas y se hacía más fuerte por las noches.
Y fue tal la fortaleza que adquirió el recuerdo, que la saudade en su onda expansiva la tiró fuera de la casa, y las lágrimas formaron charcos. Tirada en el pasto ahora lloró de bronca, bronca por no querer vivir de esa manera, por no querer morirse de esa manera, bronca por haberse perdido y por haberse dejado perder. Y fue tal la bronca que se tornó furia y los suspiros, aullidos.

Y vomitó en un reguero de luz un último germen de sí misma olvidado en el fondo de sus tripas,
y escarbó el jardín con manos y pies como un animal salvaje para cobijarlo en la tierra,
y lo regó con sus lágrimas
y el germen echó raíces, tallo y hojas y subió haciéndose espejo
devolviéndole su reflejo
con la boca llena de flores.